24 de mayo de 2016

Un domingo de sol (como cantaban TCR) en el Festival Tomavistas



Este fin de semana se ha celebrado el Festival Tomavistas que, tras un año de descanso y cambio de ubicación, ha regresado. El Parque Enrique Tierno Galván recibió el viernes, sábado y domngo al festival. Este último fue un día de "puertas abiertas" ya que el festival se encuentra dentro de las actividades de las fiestas de San Isidro.

Amigos y servidor se fueron en esa última jornada a pasar el día en el festival viendo a algunos grupos y casi dando por inaugurada la temporada veraniega un mes antes de su entrada oficial. Llamaremos "amigos" a aquellos que decidieron dejarnos abandonados en el metro con un GPS loco y que nos sirvió más nuestra orientación con el Sol que su ayuda y desesperación.


"Corred, corred, que no sabemos si podréis entrar..."
Una vez cogido sitio en el cesped junto al Escenario Mondo Sonoro vimos a varios grupos cuyas propuestas me resultaron bastante interesantes. Siempre está bien en este tipo de eventos gratuitos, como aquellos primeros Días de la Música en el Matadero ¿Os acordáis?, que sirve para disfrutar de grupos ya establecidos pero también hacer descubrimientos que añadir a la enciclopedia musical personal de cada uno.

Nuestra situación en los conciertos: Cesped. Sentados o Tumbados. Solecico. Felicidad.
Brigitte Laverne, cantando en inglés, synth pop con Brigitte desde Barcelona. En el directo se hace acompañar de dos personas más y de desconocerla he pasado a quererla. Elegante, bailable, delicado, estiloso... Estabas obligado a mover el cuerpo a su ritmo, a veces más pausado y a veces más acelerado. Brigitte nos pedía a los allí presentes que nos levantáramos y acercáramos, aunque fueron pocos los que se atrevieron. No fue por miedo pero si por el solazo que pegaba en el lugar fuera del cobijo de los árboles.

Brigitte Laverne dándolo todo ¡Arriba todos!

Pese a ser la hora que era y los segundos en actuar del día había bastante gente tirada en los cesped de alrededor y unos pocos aguerridos bailando delante del escenario con todo el calor dando en sus cuerpos. Fueron pocos pero valientes. Entre las canciones más bailables las dos que cierran su primer EP publicado el año pasado, Brigitte Laverne (que puedes comprar por 1€ en su Bandcamp), Cities y Phoebe's Room.

Papaya, de nombre sensual y voz profunda

Papaya, eran los siguientes en este escenario. No podía dejar de pensar que la cantante y creadora del grupo, Yanara Espinoza, era una especie de Yoko Ono canaria (aunque tiene ascendencia chilena en sus sangres y se nota) fusionada con La China Patino. El grupo lo completa Miguel Aguas. De primeras decir que melódicamente me gustaron, pero la voz de ella no me encajaba en exceso.... Me han dicho que cuesta acostumbrarse a ella pero que al final te acaba enganchando ¡Espero que no sea como una droga! Una vez escuchado en la versión disco, No me quiero enamorar es su último lanzamiento, me gustan su rollo con un punto pop-tropical diferente.

Perlita y su entrega a la actuación son más que apaudible

Perlita es un grupo extraño desde el nombre. Cuando tu música suena más electrónica de Delorean, no hay ninguna mujer entre los componentes y quizás te esperes a una chica cantautora, pero no. Tres muchachos con un cantante que tiene mucha actitud, se divierte, lo disfruta, se hace sus coreografías. Se definen en su Soundcloud como "combo metaelectrónico con base espiritual en la Bahía de Cádiz". Y, pese a esos finales alargados hasta la saciedad que me parecen tremendamente aburridos para el público, el resto es más que interesante. Su último disco se llama Cangrejo Yeti, publicado el pasado mes de febrero, y debéis de echarle una escucha... o varias. Baila al ritmo cálido, baila al ritmo cálido...

Mensajes para llevarte a su camión a comer ¡ÑAM!

Hasta aquí la sección de conciertos mañaneros. La zona de comida, es decir el pasillo desde la entrada al festival hasta el primer escenario, estaban los camiones de comida (Food Trucks para los hipsters) que se han puesto de moda en todos los festivales y donde podías elegir entre hamburguesas, perritos, kebap, bocadillos y comida más ecológica... ¡hasta había gazpacho!.

Llegaba la hora del escenario principal, que con la situación de las gradas parecía uno de esos lugares donde antaño podría haber habido grandes conciertos y suficientemente espacioso como para no tener que pelearse por un hueco mientras el sol nos golpeaba en los cogotes. Por allí me encontré con Bravo Fisher!, Guille es siempre un encanto de hombre y lanzará su nuevo álbum (Solos) tras el verano con Subterfuge Records.

Adorables en directo, así son los Tachenko.

Tachenko, eran los segundos del escenario principal. Son de esos grupos que parecen cercanos, que se lo pasan bien y que tienen buen rollo. Tanto es así que uno de sus ex miembros, Eduardo Baos (actualmente en León Benavente) volvió a ser bajista durante un día con el grupo aragonés. Todos en mi grupo nos enamoramos de Sebas, que tiene pinta de ser encantador y maridable. Así se cantaron himnos del pasado como Amable, Escapatoria y muchos del último disco, El Comportamiento Privado publicado el año pasado, como Midas o Más Madera. Grandes que son y majos, remajos.


Luis Brea y el Miedo, eran unos desconocidos para mí... aunque pensaba que eran otro grupo llamado Luis Prado (Goterón en la frente)... y después, viendo la portada de su anterior disco (Hipotenusa), si que me sonaba. Sea como fuere, he de decir que me parecieron que tenían un sonido directo, mucha ironía y ni una gota de pose. Su último disco es Luis Brea y el Miedo que se lanzó a finales del año pasado con temas como Discotecas o Mil Razones, aunque rescató himnos de su repertorio como Dicen por ahí, de su primer EP (De lo dicho nada) y Automáticamente con un público entregado.

Entre el público había una sección madura por lo que investigando un poco he visto que Luis Brea fue cantante del grupo Los Sitios ganadores del concurso de maquetas de EP3 en 2006 y con diez años de actividad.

Había más grupos y mucha gente que se quedó a ellos. Nosotros tras un par de canciones de Mucho, que no nos convencieron y no nos gustó su estilo de pose en el escenario exagerada. Tampoco nos triunfaron los de Le Parody en el otro escenario pero para gustos los colores.


Al salir hice esta foto que me encantará usar para mi primer disco en solitario*

*Una de las chicas que va en ese grupo delante se pegaría una hostia cinco segundos después al bajar las escaleras

Cosas buenas

- Entrada gratuita
- Grupos interesantes
- El uso de tarjeta recargable para pagar la bebida y comida
- Buena organización con los problemas de los lectores de tarjeta
- Al terminar el festival podías devolver el vaso y la tarjeta y recuperar el dinero dentro de ella
- Público cívico (y eso que había familias que, no nos engañemos, no suelen serlo)

Cosas malas

- Indicar en la web que para el domingo era imprescindible sacar la invitación en la web de venta de entradas y que al llegar ni te lo miraran. Más cuando había gente preguntando en redes sociales y les decían que era imprescindible haberla sacado para entrar.
- Los precios de comida y bebida: ¿3€ una botella de agua? ¿4€ una coca-cola?, y después en comida los 6€ de un kebap, los 3€ de un mini gazpacho... Todo un poco excesivo. Estamos crazys o qué.
- Unas zonas de sombra en el escenario principal no hubieran estado mal.


El metro del Planetario tiene esta preciosidad de mural

Fotografía de cabecera: Su autora ha pedido no ser mencionada, la llamaremos Pao.

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